Frutillas con Crema

Carta al corazón:

Es increíble como sutilmente despides destellos de todo tipo, cuando por tan solo una milésima de segundo nos permitimos preguntarte… ¿Qué te sucede hoy? ¿Es que a caso estás cansado de que siempre a la larga gane la razón y no el sentimiento? Pequeño amigo, si a veces actuamos por inercia, no creas que es porque no te tenemos en cuenta, comprende que es solo para resguardarte, con los golpes y caídas que parecen no tener fin en el sendero de la vida, uno aprende…

Y aprende que esa vida, que muchas veces la tenemos olvidada, en un rinconcito… sigue creciendo como un gran árbol, que hace mucho tiempo solo fue un brote, que enfrenta a diario una dura batalla por dar sus mejores frutos, y que sin darse cuenta, se alimenta de varias pequeñas hojas que paso a paso están presentes.

Llamamos hojas fuertes a aquellas que nos han mostrado la luz, y nos han guiado muy de cerquita, así como las hojas hermanas con quienes aprendemos a compartir nuestro espacio para que puedan florecer también.

Aparecen luego las hojas amigas, aquellas que son verdaderas, que saben lo que nos pasa y que nos hacen feliz, y uno aprende, que si no lucha por ellas tarde o temprano se verá rodeado solo de amistades falsas.

Repentinamente una de esas hojas se convierte en una hoja con derechos, la cual cambia el brillo de nuestros ojos, y causa sensación de mariposas en todo el cuerpo, es el momento de aprender que los besos no son contratos y una compañía no es seguridad…

Como es irremediable, el verano se va, el otoño se aproxima y es cuando perdemos muchas de nuestras hojas. Algunas renacen en primavera y otras perduran por muchas estaciones más… nos damos cuenta ahora de qué tan felices nos sentimos al recordar a aquellas hojas de algún tiempo, o de algunas horas, sin olvidar a aquellas distantes en las puntas de las ramas, que entre viento y viento, aparecen… más felices aún por tener cerca a todas aquellas que han caído y siguen fortaleciendo nuestra raíz con alegría.

El tiempo nos muestra que cada hoja nos deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros; habrán de las que se llevan mucho, pero no de las que no nos dejaran nada.

Es evidente entonces que dos almas no se encuentran por casualidad… y que uno aprende y aprende; aprende a perdonar, o a intentarlo al menos, a decir que quiere, que ama, que extraña, que necesita, que quiere ser amigo… y muchas veces ante una tumba o un simple recuerdo, ya sin sentido…

Pero desafortunadamente, solo con el tiempo uno aprende…

¿Has pensado alguna vez en contarle esto a alguna de tus hojas?

Publicado
9 de May, 2008
Por
Ayma

2 comentarios

  1. maru:

    # 9/05/2008

    Como todos los viernes, tenemos el gusto de presentar a nuestra frutilla invitada de esta semana.

    Con un estilo metafórico esta frutilla se encargó de darle un toque distinto al blog.

    Un gusto tenerte entre nosotras querida! Muchas gracias por aceptar la invitación y hasta pronto!

  2. Alecita:

    # 10/05/2008

    Apurada, solo digo que me gusto mucho…y es cierto nuestra vida es como la de un arból crecemos y aprendemos muchas cosas…perdemos hojas y otras se quedan para siempre

    Bueno espero poder leer otro escrioto tuyo algún día. besos y hasta pronto.

¿Qué pensás?


¿QUÉ ES ESTO?

Reflexionar, compartir e imaginar, junto con la diversión, son nuestras filosofías de vida. Oscilando entre los 18 y 30 años somos mujeres con historias que contar.

Creemos en el blog como punto de encuentro, donde cada una de nosotras tiene un espacio para reflejar su yo interior.

[+]