Felíz domingo
Desde el momento en el que me levanto, mi día depende de cómo se me ocurre mirar las cosas. Así que casi directamente, mi día depende mucho de cómo me acuesto. Como una cadena, donde uno depende del otro, todo se relaciona.
Si hace frío ya comenzamos mal, me cuesta levantarme de la cama y mentalizarme que cualquier cosa que tenga que ir a hacer es más importante que quedarme durmiendo. Pero hoy, por el bien de la gente que me rodea, hizo un poco de calor. Tampoco, al ser domingo, tenía mucho apuro en levantarme temprano, asi que cuando se hicieron las 14:30 de la tarde, abrí los ojos.
Me lavanté y no había nadie en la casa, me preparé un almuerzo y como una reina me acosté a mirar la tele mientras comía. Y lo mejor de todo es que podía quedarme ahí por horas, y no estaría fallándole a nadie. No llegaba tarde a ningún lado, no tenía trabajos que entregar. ¡Una maravilla!
Es genial poder quedarse un día sin “nada” para hacer.

# 30/06/2008
Yo aún anhelo ese sentimiendo…. ando de exámenes y estoy histérica, de ahí que no pueda pasearme mucho por la blogosfera. Un beso enorme desde canarias.
# 1/07/2008
A mi me queda el último este viernes y ¡ya vienen las vacaciones!
Suerte en los exámenes y relax!
Besos!